Encontrarnos de nuevo 

Por: Milagro Pereyra Iraola

12/17/2020

Ayer me despedí en persona de la mayoría de las personas con las que pasé cada uno de mis momentos laborales y siempre virtuales de este 2020. ¡Nos vimos por fin!

Este año fue largo. En mi caso, lo viví bastante en soledad entre las sierras y eso me dio mucho para extrañar. 

Me preparé mucho para este encuentro, durante semanas mi corazón se rebalsaba de alegría, de entusiasmo y de ganas pensando en este fin de semana. El 2020 no podía cerrar sin que nos viéramos y compartiéramos un rato, aunque fueran por lo menos 24 horas y, por favor, en contacto con la naturaleza. 

Decidí invitar a las abejas a la casita en la sierra donde pasé mi cuarentena. Algunos pudieron tomarse algunos días fuera de la ciudad y pasaron 8 noches en las tierras serranas, otros solo podían escaparse por un par de horas pero todos coincidimos el viernes 10 de diciembre a la tarde hasta el sábado 11 al medio día. Esas fueron las horas de agenda que pasamos juntos, el resto fue “tiempo libre” que se llenó de disfrute, tiradas al arroyo y sobremesas eternas, cartas, quesitos y guitarras. 

No nos olvidamos de que seguimos en pandemia y nos tenemos que cuidar, así que tuvimos nuestros vasos personales con nombres bien marcados, infinitos mates individuales y demases cuidados.

Los invitados al evento eran muy variados y muchos nunca se habían visto. Algunos incluso trabajaron juntos todo el año pero no se conocían en persona. 

Vino el equipo de Njambre central casi completito, y se sumaron representantes del equipo de Alt y casi todos los miembros del equipo de B3 hogar. Contamos con la presencia estelar de algunas amigas de Arbusta y nos dimos el lujo de que se sumaran referentes de organizaciones que queremos, admiramos y que por siempre serán aliados y colaboradores como Socialab y Uvitec. 

Alquilé algunas cabañas cerca de esta casita serrana y me dispuse a esperar con una picada y un vino listo para descorchar.

Por suerte Mery llegó un poco antes para ayudarme a cranear todo lo que queríamos lograr y los Campos se estacionaron el bus lleno de herramientas y nos ayudaron a colgar las últimas lucecitas, juntar leña  para el fogón y arreglar el dique para que nos podamos bañar. 

Los cuatro objetivos de estas 24 horas fueron: descansar, conectarnos, conocernos y divertirnos. Así que la agenda la armamos medio así.

A la tardecita del viernes arrancó nuestra fiesta con un poco de yoga y meditación liderado por nuestra amiga Emi que colabora en el proyecto Alt y que en pandemia empezó el instructorado de yoga. Emi nos ayudó a llegar y bajar los miles de cambios que el viaje nos había revolucionado. 

Cuando ya el sol se iba poniendo atrás de la sierra empezamos a abrir los vinos, sacar los pochoclos y entregar algunos regalitos mientras nos presentábamos uno a uno (pues algunos habían ya trabajado juntos este año pero otros eran burbujas completamente separadas aunque con corazón njambrado). 

Y después sí, sacamos la picada de verdad y mientras corría el vino y los quesos tandilenses, se prendió el primer fuego para preparar la cena y la fiesta. Sonaron algunos temas retro en la guitarra y se improvisaron coreografías a la luz de las estrellas.

Desde Miami, Manu trajo malvaviscos que, como niños exploradores,  preparamos de postre. 

La noche terminó tarde y la casa quedó bastante patas para arriba pero, el sábado a las 9.30 h ya estábamos listos para nuestra aventura en la sierra. Nos fuimos al Valle del Picapedrero porque nuestro amigo Pato (que esta vez no nos pudo acompañar) desde Mendoza nos ayudó a armar algunos momentos de reflexión para este camino. Nuestra amiga Aye (que tampoco nos pudo acompañar), nos mandó un amuleto a cada uno como regalito al final del recorrido.

Terminamos nuestra reflexión caminata pensando en cómo seguir construyendo al Njambre que soñamos. Queremos ser una plataforma en la que todos podamos traer nuestras ideas, sueños y talentos a la mesa para seguir creando empresas de impacto, programas de incubación para otras empresas y emprendimientos, programas para personas que quieren repensar su liderazgo y sus acciones, consultorías, metodologías, herramientas, libros o todo lo que se nos ocurra para seguir alimentando las ganas y los sueños de este equipazo. 

Los objetivos estuvieron cumplidos y muy por encima de todo lo que esperaba. 

Me divertí mucho, me conecté con cada una de las personas que formamos parte de esta colmena de una manera diferente, volví a confiar en nosotros, en nuestro equipo y a reafirmar que estamos en el camino correcto. 

Aunque fue durísimo este año 2020, estoy muy feliz por esta escuela que es Njambre, por la cantidad de nuevos proyectos que armamos a distancia y por las personas increíbles que se acercan para hacer cosas maravillosas. 

¡Gracias a este equipazo por la visita!

Brindo por un 2021 que nos siga conectando con lo que somos y lo que hacemos, con muchos nuevos proyectos y sueños para el futuro de nuestro planeta.

Brindo también por todos los que nos acompañaron apoyando nuestras ideas locas, nuestros proyectos nuevos y nuestros cambios de rumbo. Gracias por confiar y alentarnos en este lindo camino de emprender. 

Dejé en historias destacadas de nuestro instagram algunas imágenes de nuestro encuentro para que, si no lo viste, lo puedas revivir. 

Y te dejo acá un link para que agendemos un café virtual y veamos cómo podemos colaborar con vos y tu equipo en 2020. 

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