El Regente: La habilidad de orquestar talentos

Por: Paula Cardenau

05/17/2020

El Regente es aquel que gobierna una realidad pacífica y armónica al volverse él mismo pacífico y armónico. 

 

Casi todos tenemos posibilidad de acceder a algún nivel de poder: en nuestra familia, en nuestro grupo de amigos, en nuestro trabajo. A todos nos compete convertirnos en buenos gobernantes de esos reinos. 

 

El Regente es el arquetipo que encarnan los líderes. Es la capacidad de tomar completa responsabilidad por nuestra vida: no solo la vida interior sino también la forma en que el mundo externo se refleja adentro nuestro. Nuestra forma de actuar y de vivir afecta en nuestra familia, en nuestro emprendimiento y en nuestra comunidad. El Regente tiene plena conciencia de esto y se compromete con esta idea. 

 

 El Regente crea una realidad pacífica y armónica al volverse, él mismo, pacífico y armónico. Se siente cómodo con quién es y no teme compartir su visión y sus decisiones con el mundo. Este arquetipo se preocupa por compartir con su entorno sus aprendizajes, procurando que los demás también puedan descubrir lo mejor de sí mismos.

 

Los regentes entienden las obligaciones que tienen y no se pelean con ellas. Así es como nos hacemos responsables de nuestras propias vidas. No todo lo que nos ocurre es culpa ni responsabilidad nuestra, pero somos soberanos y responsables de tomar las acciones apropiadas a cada situación que enfrentamos.

 

Entienden que ese poder les da la libertad de elegir cómo vivir, las da la posibilidad de vivir de aquello que les apasiona y equilibrando la vida ideal con nuestras posibilidades verdaderas; y, con todo esto, ver qué clase de contribución queremos hacer al mundo.

 

El Regente es realista, no tiene el lujo de hacerse ilusiones. Tampoco respecto de sus propias sombras, que debe conocer para poder hacerse responsable de ellas.

 

¿Por qué es importante en un emprendimiento? 

 

Llevar adelante cualquier emprendimiento que busque una transformación sistémica no es una tarea que se hace de a uno. Requiere necesariamente de un equipo de personas con diferentes habilidades técnicas y de gestión organizadas bajo alguna figura empresarial. También requiere de socios, de aliados, de proveedores. 

Para tejer estas voluntades y orquestarlas hacia un objetivo común, necesitamos la energía de regente: una persona capaz de liderar y de inspirar, pero también de hacerse cargo y de tomar responsabilidad -incluso de los temas menos glamorosos y gratos. El regente es aquel que puede gestionar conflictos y coordinar una gran diversidad de miradas, soltar creencias y verdades absolutas y escuchar a otros. 

 

Es importante en un emprendimiento porque es quien está a cargo de orquestar todos los talentos para que cada uno brille y, en conjunto, el equipo pueda llevar adelante toda la operación.

 

 

¡Ojo! Estamos hablando de la energía del Regente, o sus características. Todos tenemos algo de Regente y algo de todos los arquetipos, y puede ser que alguien “se ponga” más Regente en determinadas circunstancias. No somos algo definido e inmutable, somos un enorme potencial de posibilidades.  

 

¿Cómo es el Regente? 

 

El trabajo de un buen rey o reina es hacerse cargo de su territorio y de todos los habitantes. Esto implica asegurar leyes justas, una economía sana y un uso juicioso de los recursos. El Regente se siente cómodo con quién es y no tiene reparos para compartir su visión y sus decisiones con el mundo. Entiende que autoridad no es lo mismo que autoritarismo: la autoridad tiene que ver con ser el autor de algo. En un emprendimiento puede suele ser el fundador, o una persona designada específicamente por sus habilidades gerenciales, o quien  dirige un área. Uno de los desafíos más grandes que presenta el regente es el de ocupar ese lugar sin pedir perdón, entendiendo su liderazgo como el rol que le toca ejercer en ese momento de la vida.

 

El emprendedor regente:

  • No rechaza ninguna parte de la tarea. Como adulto que es, se hace cargo de que todo el emprendimiento funcione en armonía.
  • Es auténtico, transparente y radicalmente honesto. Es consciente de sus límites, sabe hasta dónde puede llegar con su equipo y con los recursos que tiene.
  • Es la solución a los problemas, no se queja pensando que los demás deben cambiar: da un paso al frente es aquello que quiere ver en el mundo. 
  • Involucra los sentimientos y la inteligencia emocional, no solo la cabeza. Los datos y el análisis son útiles pero no son suficientes.
  • Entiende lo que pasa en el emprendimiento como un reflejo de lo que pasa adentro suyo. Ante una dificultad se pregunta: ¿Qué me pasa a mí con este tema? ¿Cómo estoy manejando los recursos? ¿Qué puedo hacer distinto?
  • No se desentiende de ningún tema, todos le competen y se hace cargo de lo que pasa, sin buscar culpables. En cada desafío, se pregunta: ¿Qué pasó? ¿Qué salió mal? ¿Cómo lo solucionamos?
  • Es realista y puede hacer una evaluación sincera y eficaz, sabe que no puede engañarse a sí mismo ni a su equipo porque tarde o temprano se verán las consecuencias.
  • Es comprometido y responsable: cumple con su palabra. 
  • Considera a los errores como parte de la tarea: ¡de todo se aprende!

 

Sus sombras:

Si no se acepta la misión de liderar y conducir al equipo como un buen Regente, se cae en: 

El tímido: “No me animo a liderar, a ocupar el lugar”.

El autoritario: “Hago lo que quiero porque a mí me sirve, sin importar el bien de los demás”.

El control freak: “Quiero imponer y controlar todo”.

 

¿Cómo desarrollar y potenciar la energía del Regente? 

 

Creemos que la energía del Regente es importante para un emprendimiento de impacto, pero también para la vida. La teoría de los arquetipos de Jung nos propone desarrollar y desplegar todas las posibilidades y no atarnos a ninguna. Así que si leíste todo lo anterior y no te identificás con las características del Regente,

te recomendamos que empieces por nuestra herramienta de autodiagnóstico. Te va a brindar un pantallazo inicial sobre todas las áreas de tu negocio para saber en cuáles trabajar. 

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