El Cuidador: Nutrir y cobijar para dar libertad

Por: Paula Cardenau

05/17/2020

“Nuestra principal necesidad es de que alguien nos inspire a ser todo lo que sabemos que podemos ser”

Ralph Waldo Emerson

 

La imagen más clara de un Cuidador es la de una madre o un padre. En su versión ideal, el Cuidador protege, presta atención a las necesidades de los demás y está siempre dispuesto a colaborar en lo que haga falta para que los que lo rodean estén bien. 

 

Como con nuestros padres, la atención del Cuidador hacia los demás va cambiando con el tiempo. Al principio brinda su atención total y absoluta. Luego, va alentando a desplegar las habilidades y a comprender cómo es el mundo, para volverse autosuficiente. 

 

Los maestros, terapeutas o enfermeras, todos son ejemplos de Cuidadores que, al final, van a impulsarnos a ser independientes y no “necesitarlos” para siempre. El cuidador con fronteras bien desarrolladas puede poner límites a las malas conductas, porque estos límites ayudan a crecer. 

 

Los Cuidadores saben quiénes son y qué quieren, pero eso que quieren coincide cada vez más con la alegría que pueden depararle a los demás. Desarrollar un Cuidador interno (que sabe cuidarse a sí mismo) nos hará capaces de contener, cobijar al niño interior herido. ¿Cómo? El cuidador se cuida a sí mismo porque se quiere y se valora. No se trata solo de procurarnos los cuidados externos necesarios (buena alimentación, horas suficiente de sueño, vínculos nutritivos y demás), sino también de hablarnos bien, tenernos consideración y poder reconocer nuestros esfuerzos y nuestras virtudes.

 

¿Por qué es importante en un emprendimiento? 

 

Al emprender, son muchas las situaciones en las que necesitamos la energía del Cuidador. En primer lugar, usamos esta energía para desarrollar la autonomía y la libertad de los miembros del equipo. Esta característica se manifiesta primero en nuestra capacidad de habilitar y fomentar (o no) el crecimiento de ese equipo, el tiempo que dedicamos a acompañarlos y nutrirlos de conocimiento y miradas sobre la realidad. En segundo lugar, la energía del cuidador se manifiesta en nuestra forma de tomar decisiones y en el lugar que dejamos para que los miembros de equipo tomen las propias, sean autónomos y desplieguen su potencial. 

 

Este arquetipo cobra relevancia en los emprendimientos enfocados en los sectores llamados “vulnerables”. ¿Desde dónde se ubica el emprendimiento? Desde una mirada salvadora o desde una mirada que primero nutre y después habilita a desplegar el potencial? 

 

El Cuidador es aquel que es capaz de desarrollar la autonomía y la libertad de quienes día a día están haciendo realidad el emprendimiento.

 

Es importante en un emprendimiento porque, en primer lugar, habilita  el crecimiento del equipo, se toma el tiempo necesario para formar acompañar y nutrir de conocimiento a cada uno, compartiendo metodologías y  miradas sobre la realidad. Y, en segundo lugar, porque deja lugar para que cada uno empiece a tomar decisiones con  autonomía. El cuidador se permite tomar riesgos para los otros que se desplieguen. 

 

 

¡Ojo! Estamos hablando de la energía del Cuidador, o sus características. Todos tenemos algo de Cuidador y algo de todos los arquetipos, y puede ser que alguien “se ponga” más Cuidador en determinadas circunstancias. No somos algo definido e inmutable, somos un enorme potencial de posibilidades.  

 

¿Cómo es el Cuidador? 

Hay dos fuerzas o direcciones importantes asociadas con el rol del Cuidador: por un lado, la crianza, el cobijo, la nutrición y por el otro el empoderamiento. 

En todos los roles de Cuidador, se requiere de ambos impulsos: primero alimentar, después ayudar a dar vuelo. Las energías del Cuidador están al servicio de nutrir a las personas y crear situaciones que las ayuden a crecer y desarrollarse: el camino siempre es hacia la independencia. A veces somos cuidadores hábiles en el primer sentido pero no en el segundo (o al revés) y muchas veces repetimos lo que recibimos de nuestros propios cuidadores. Como siempre, el camino del crecimiento pide integrar y, en este caso, el camino del Cuidador es desarrollar ambas formas de cuidado: nutrir y dar vuelo.

Finalmente, el Cuidador es experto en crear comunidad y hacer sentir a los demás la sensación de pertenencia. El Cuidador siempre nos hará sentir como en casa, donde estamos seguros, donde estamos cómodos, donde somos valorados.

 

El emprendedor Cuidador:

  • Es capaz de poner límites a las malas conductas y estos límites ayudan a crecer.
  • Sabe cuidarse a sí mismo. Ante una dificulad, su Cuidador interno también necesita ejercer las dos fuerzas de las que hablamos: cuidarse a sí mismo y empoderarse buscando herramientas que lo ayuden a salir de esa situación.

 

  • Asocia la capacidad de dar con la alegría y la abundancia, y procura que –siempre que sea posible- su generosidad brote de esa fuente. Si bien cuidar a otros implica un sacrificio, la alegría es el motor y no el sacrificio.
  • Las personas que tienen más desarrollado este arquetipo saben quiénes son y qué quieren, pero eso que quieren coincide cada vez más con la alegría que pueden brindarles a los demás. 

 

Sus sombras:

Muchas veces, nos toca ocupar este lugar antes de estar listo. Por ejemplo, cuando somos padres jóvenes, o cuando nos toca ejercer un cargo jerárquico antes de lograr cierta trayectoria profesional. Cuando esto ocurre es posible que el Cuidador esté en realidad enmascarando a un huérfano herido, o a un inocente que no quiere dejar de serlo, y los roles queden entonces confusos o hasta invertidos. Si no se acepta la misión de cuidar y nutrir al equipo como un buen Cuidador, se cae en: 

El mártir sufriente: ”Y yo que hice todo esto por vos”

El devorador: “Sin mí no podrías hacer nada”

El salvador: “Estoy acá para vos pero no confío en tu propia autonomía”

 

¿Cómo desarrollar y potenciar la energía del Cuidador? 

 

Creemos que la energía del Cuidador es importante para un emprendimiento de impacto, pero también para la vida. La teoría de los arquetipos de Jung nos propone desarrollar y desplegar todas las posibilidades y no atarnos a ninguna. Así que si leíste todo lo anterior y no te identificás con las características del Cuidador, te proponemos un actividad para desarrollarla:

Nuestra herramienta para Gestión de equipos, propone un foco especial en cada miembro del equipo, sus capacidades, necesidades y potencialidades. Explorar cómo está cada una de las personas que trabajan con vos es algo que haría el Cuidador. 

 

Gestión de equipos

¿Con quiénes y cómo estás emprendiendo?

El talento de quienes trabajan para generar impacto es un aspecto crucial de estos modelos. ¿Cómo se organiza el equipo? Como una bandada, ¿se protege, va para un mismo lugar, tiene un interés supremo en común?

Este ejercicio te permitirá visualizar rápidamente cómo se está organizando tu equipo para alcanzar los resultados.

Si encontrás algo que querés cambiar, te recomendamos también hacer nuestra herramienta Innovación en procesos.

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