¿Qué pueden aprender las empresas tradicionales de las empresas que desarrollan talento?

Por: Maria Esquivel

09/29/2021

¿Empleo inclusivo o desarrollo de talento?

Por un lado, una empresa que brinda empleo a personas con discapacidad. Por el otro, una empresa de impacto que ofrece el servicio de masajes hechos por personas no videntes. Son dos ideas similares, con metodologías diferentes. ¿Qué pueden aprender las empresas tradicionales de las empresas de impacto?                                                  

Cuando hablamos de empresas de impacto, hablamos de empresas que fueron creadas con la intención de generar una transformación en la sociedad o en el ambiente. Dentro de este tipo de empresas, distinguimos un modelo de negocio creado con la intención de brindar oportunidades laborales a personas que tienen barreras para ingresar al mercado laboral. No es lo mismo una empresa tradicional que tiene un cupo laboral para personas con discapacidad, que una empresa que vende únicamente masajes hechos por personas con discapacidad visual, por ejemplo. 

Las grandes empresas juegan un papel importantísimo en la sociedad y tienen un potencial enorme de impactar positivamente tanto en términos ambientales como sociales. Cada vez hay más empresas que toman conciencia de la necesidad de armar equipos diversos y que entienden que desde su lugar pueden hacer muchas cosas para generar acceso al empleo. Por eso creemos que los emprendimientos de impacto tienen mucho para contarles a estas empresas que hoy quieren sumarse a generar impacto. 

¿Qué podemos aprender?

Entonces, ¿qué tiene para aprender una empresa tradicional que se propone brindar oportunidades de trabajo de una empresa de impacto? Algunas ideas que se nos ocurren son:

    • El punto de partida. En las empresas de impacto es la mirada de la posibilidad, nacen para brindar oportunidades y mejorar la calidad de vida de personas en situación de exclusión: pequeños productores, recicladores, mujeres víctimas de violencia, personas con discapacidad, jóvenes en riesgo, personas privadas de su libertad y otros grupos que no tienen posibilidades reales de acceder al mercado de trabajo. Pero no lo hacen de cualquier forma, estas empresas se proponen mirar a las personas desde su potencial y no desde sus necesidades. Entonces una buena pregunta para empezar a transitar este camino es ¿cómo es mi mirada sobre el potencial de las personas que quiero contratar? ¿qué ideas o prejuicios tengo respecto de sus habilidades? ¿conozco realmente las barreras a las que se enfrentan para conseguir trabajo? Spoiler alert: vamos a tener que dedicarle tiempo.
    • Foco en la persona. Se trata de cambiar el foco del trabajo a la persona. En general, pensamos en las tareas que hay que llevar a cabo y buscamos a una persona capaz de hacerlo. En cambio, podemos mirar a la persona y pensar en cuáles son sus capacidades, para diseñar un proceso y una metodología de trabajo con foco en que el  potencial de esa persona se despliegue. Por ejemplo: En buenas manos diseñó un modelo de trabajo que permite que personas sordas puedan ofrecer un servicio de catering en eventos. 

 

    • Mirada integral. Para una empresa tradicional, el desafío es adaptar el trabajo a la persona. Para la empresa de impacto, el desafío es crear un proceso y una metodología de trabajo alrededor de las capacidades de esa persona. Y esto implica no solo el trabajo sino también diseñar toda la experiencia inicial de la persona que se suma al equipo. Sobre todo, se trata de hacernos constantemente la pregunta: ¿Qué barreras invisibles pueden existir en el espacio de trabajo?
    • La búsqueda: ¿Con quiénes nos vamos a asociar? ¿Dónde vamos a publicar la búsqueda? ¿Quiénes van a difundirla? La consultora de siempre, ¿tiene acceso al perfil al que queremos llegar?  
    • La selección: ¿Qué vamos a mirar? ¿Cuáles son nuestros sesgos y prejuicios? ¿Los dispositivos y materiales que usamos están preparados para alguien sordo, mudo o ciego?
    • El onboarding. ¿Cómo vamos a presentar a esta persona? ¿Que vamos a comunicar de su historia? ¿Cómo cuidamos su intimidad? 
    • La adaptación. ¿Cómo integramos al nuevo talento al equipo? ¿Quién y cómo se lleva adelante la capacitación? ¿Cómo le presentamos los hábitos y reglas informales de la empresa?
    • Indicadores de éxito. En las empresas de impacto, el foco no solo está puesto en el producto o servicio final sino que el proceso productivo se convierte en una excusa para dar oportunidades de empleo. En una empresa de este tipo, los indicadores de éxito son variables como el aumento de la autoestima, una mayor autonomía y otras dimensiones sociales asociadas a obtener un empleo o iniciar una producción propia.
      Por ejemplo: Manos del monte está muy cerca del desarrollo de las mujeres que asisten a sus talleres de confección y las acompaña en los cambios familiares y económicos que se dan con el inicio de la vida laboral.  
    • Inversión a largo plazo. Desde una “eficiencia productiva” tradicional, emplear a estas personas podría ser más caro porque su capacitación y acompañamiento son más intensos. Sin embargo, esto tiene todo el sentido cuando la prioridad de la empresa es abrir nuevas posibilidades para estos quienes suelen encontrarse con barreras a la hora de buscar un empleo. Además, con el paso del tiempo eso puede convertirse en una ventaja competitiva: descubrir nuevos talentos donde otros no están mirando nos permite desarrollar capacidades dentro del equipo para trabajar en equipos diversos, que nos enseñen  a empatizar con nuevos tipos de clientes. Por ejemplo: Arbusta desarrolló un método de trabajo que le permite descubrir y develar nuevos talentos que otras empresas no están buscando. 
    • Cambios culturales. Las empresas que generan empleo o promueven el autoempleo en sectores vulnerables tienen un rol importante asociado a la dimensión cultural. A veces, mejorar los ingresos de personas no incluidas en el sistema que una mujer sea más independiente de su grupo familiar, o que un joven con discapacidad genere un ingreso mayor al de su padre, por ejemplo–, genera resistencias y tensiones; la empresa debe estar atenta para  acompañar estas tensiones.
    • Respeto a los hábitos y los ritmos productivos de la comunidad involucrada. Por un lado, hay que alinear la producción a la demanda, pero por otro, a veces apresurar el ritmo de producción de una comunidad puede implicar no respetar su tradición y provocar un cambio negativo. Por ejemplo: Matriarca es una empresa que planifica cuidadosamente la producción y se anticipa a la demanda. De esta manera, se genera un ritmo de trabajo constante para las artesanas (ya que este proceso les brinda estabilidad económica) y se aseguran contar con el stock necesario. 
    • Cocreación. Otro aprendizaje, especialmente cuando buscamos trabajar con artesanas/os o productores/as, consiste en involucrarnos activamente en los procesos de producción para adecuar los productos y servicios a los gustos y necesidades de los clientes. Por ejemplo: Teleras Sachamama trabaja con las teleras en el diseño de las piezas: adaptan el grosor de los tejidos, el hilado, los colores y la funcionalidad para acercarse a lo que buscan los clientes.

Es fundamental crear internamente una cultura que integre el negocio con el beneficio social que está buscando. Las empresas de impacto cumplen un rol crítico, no solo en aumentar el empleo, sino en generar oportunidades dignas y adecuadas para comunidades que muchas veces quedan fuera del mercado.

Estas definiciones nos ayudan a comprender mejor el modelo de negocio y a valorar además la gran capacidad que tienen las grandes empresas de impactar positivamente en el ambiente o en la sociedad, a través de sus iniciativas.

Desde Njambre llevamos casi diez años acompañando a este tipo de emprendimientos a innovar para contribuir a reducir el desempleo y a generar nuevos tipos de trabajo. Si creés que esa experiencia puede servirle a tu empresa, ¡escribinos!

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